Receta de Ají de Gallina – Curry Peruano de Pollo
¡Descubre el secreto del plato reconfortante más querido del Perú! Pollo tierno deshilachado en una salsa aterciopelada y dorada de ají amarillo, enriquecida con nueces y servida con arroz.
¡Descubre el secreto del plato reconfortante más querido del Perú! Pollo tierno deshilachado en una salsa aterciopelada y dorada de ají amarillo, enriquecida con nueces y servida con arroz.

El ají de gallina es uno de los platos más conocidos y apreciados de la cocina peruana. Esta delicia cremosa de pollo deshilachado en una salsa especiada de ajíes amarillos conquista todos los paladares. El plato tiene sus raíces en la época colonial y fusiona ingredientes indígenas como el ají amarillo con influencias europeas. Su característico color dorado y su sabor suave pero aromático convierten al ají de gallina en el comfort food por excelencia. Con nueces, pan y parmesano se logra una textura única, a la vez cremosa y sustanciosa.
El ají amarillo es esencial para el sabor auténtico. Como alternativa de emergencia puedes usar pimiento amarillo con un poco de chile, pero el resultado será bastante diferente.
El ají de gallina tradicional es muy suave y apenas picante. El ají amarillo tiene un dulzor afrutado y poca picardía, por lo que es perfecto para niños y paladares sensibles.
Sí, reemplaza el pollo por jackfruit o coliflor, la leche de vaca por leche de avena y el parmesano por una versión vegana. El sabor será distinto, pero igualmente delicioso.
El ají de gallina es considerado uno de los platos nacionales más queridos del Perú y tiene su origen en la llamada cocina de la época colonial, cuando las influencias europeas se encontraron con los ingredientes indígenas. La combinación del pan remojado como espesante de la salsa y los ajíes amarillos autóctonos es característica de la cocina mestiza limeña. Hoy en día, el plato es indispensable en cualquier cocina peruana, desde la mesa familiar hasta el restaurante.
El ají de gallina se conserva en un recipiente hermético en el refrigerador durante 2-3 días. Para recalentar, hazlo a fuego bajo o medio en una olla y añade un chorrito de caldo de pollo si es necesario, ya que la salsa espesa bastante al enfriarse por el pan. Se puede congelar: lo ideal es congelar solo la salsa sin los huevos ni las aceitunas, y agregar estos frescos al momento de recalentar. En el congelador se conserva hasta 2 meses.
El ají de gallina se sirve clásicamente sobre arroz blanco de grano largo, y combina especialmente bien con papas amarillas cocidas. Como guarnición, una ensalada de hojas verdes con aderezo de limón complementa a la perfección la salsa cremosa e intensa. Para beber, armoniza muy bien un vino blanco ligero y afrutado como un sauvignon blanc chileno o una chicha morada peruana (bebida de maíz morado). El plato es ideal para una comida familiar relajada entre semana, pero también luce de maravilla en una cena temática latinoamericana con invitados.