Bocadillo de Calamares – Sándwich Español de Calamares
El auténtico Bocadillo de Calamares madrileño lleva el sabor de España directamente a tu mesa. Anillas de calamar doradas y crujientes en una baguette recién hecha: un placer irresistible.
El auténtico Bocadillo de Calamares madrileño lleva el sabor de España directamente a tu mesa. Anillas de calamar doradas y crujientes en una baguette recién hecha: un placer irresistible.

El Bocadillo de Calamares es mucho más que un simple sándwich: es un pedazo del alma española entre dos rebanadas de pan. Nacido en las tabernas que rodean la Plaza Mayor de Madrid, este delicioso bocado conquistó rápidamente toda España. La combinación de tiernas anillas de calamar rebozadas y doradas junto a una baguette crujiente convierte cada bocado en una pequeña fiesta. Aunque en Madrid la receta tradicional lleva únicamente calamar y pan, la preparación varía según la región. Mi receta te trae el sabor auténtico de Madrid directamente a tu cocina y convierte tu tarde en un pequeño viaje a España.
Sí, las anillas congeladas funcionan bien. Descongélalas por completo, sécalas con papel de cocina y déjalas reposar 30 minutos a temperatura ambiente antes de freír.
Introduce el mango de una cuchara de madera en el aceite. Si suben burbujas pequeñas de forma uniforme, el aceite está listo. Si burbujea con fuerza, está demasiado caliente.
Si está muy espesa, añade agua con gas fría poco a poco. Si está demasiado líquida, incorpora un poco más de harina con cuidado. La masa debe cubrir bien las anillas de calamar.
El Bocadillo de Calamares es un clásico bocado callejero madrileño que tiene sus raíces en las humildes tabernas y mesones de la Calle de la Cava Baja y los alrededores de la Plaza Mayor. Las anillas de calamar rebozadas en baguette siguen siendo en Madrid un referente culinario cotidiano, no una moda turística sino un auténtico bocado de toda la vida. El Bar La Campana, en pleno centro de Madrid, lleva décadas sirviéndolo en su forma más pura y es considerado uno de los templos de este sencillo pero inigualable plato.
Las anillas de calamar fritas deben comerse enseguida, no es un plato para guardar. Si sobran, se pueden conservar en la nevera en un recipiente hermético como máximo 1 día. Para recalentar, lo mejor es el horno a 180 °C con ventilador durante 5-8 minutos o una freidora de aire; nunca en el microondas, que ablanda el rebozado por completo. Se pueden congelar las anillas ya fritas, aunque la textura del rebozado sufre bastante al descongelar. El calamar descongelado crudo que ya se ha frito no debe volver a congelarse.
El Bocadillo de Calamares se basta por sí solo, pero una cerveza española bien fría como Mahou o Estrella Damm es el acompañamiento clásico por excelencia y corta perfectamente la grasa del rebozado. Si se prefiere vino, un Fino seco o un Albariño joven de Galicia armonizan a la perfección con los mariscos. Como guarnición basta un gajo de limón y, como mucho, una pequeña ensalada verde. Se sirve habitualmente como almuerzo rápido, tapa o aperitivo informal, ideal también para reuniones donde todos quieren comer al mismo tiempo.