Frutas Borrachas Besan a la Melktart – Receta Sudafricana
Esta fusión sudafricana de cremosa melktart y frutas maceradas en brandy es pura tentación. Un postre que une la tradición con la sofisticación moderna de forma perfecta.
Esta fusión sudafricana de cremosa melktart y frutas maceradas en brandy es pura tentación. Un postre que une la tradición con la sofisticación moderna de forma perfecta.

Las ‘Frutas Borrachas besan a la Melktart’ son una interpretación moderna de la clásica tarta de leche sudafricana, nacida en las regiones del Cabo. Esta deliciosa fusión combina la elegancia cremosa de la tarta de leche tradicional con la refinada fruta macerada en brandy. Desarrollada originalmente por los colonos holandeses del Cabo, la melktart se ha convertido en uno de los postres más queridos de Sudáfrica. Esta versión especial con frutas maceradas en alcohol aporta un toque lujoso a la receta tradicional, convirtiendo cualquier comida en una ocasión especial. La combinación de la sedosa crema de vainilla con las aromáticas frutas en brandy crea una experiencia gastronómica inolvidable.
Sí, sustituya el brandy por zumo de frutas o té. El sabor será más suave, pero igualmente delicioso.
La superficie debe estar dorada y el centro temblar apenas ligeramente. Al insertar un cuchillo, este debe salir casi limpio.
Tradicionalmente se usan albaricoques y pasas. Los higos, los dátiles o las peras secas también son una excelente opción.
La melktart (que en afrikáans significa ‘tarta de leche’) tiene sus raíces en la cocina de los colonos holandeses del Cabo, quienes adaptaron sus recetas europeas a los ingredientes disponibles en la región. Hoy en día es uno de los postres tradicionales más reconocibles de Sudáfrica y no falta en ninguna panadería ni mesa familiar. La combinación con frutas secas maceradas en brandy es una evolución moderna y creativa que refleja la predilección sudafricana por los sabores afrutados con notas alcohólicas.
La tarta se conserva tapada en el frigorífico hasta 3 días, aunque pierde algo de frescura cada jornada. Se puede congelar, aunque no es lo ideal, ya que la crema de leche puede quedar ligeramente acuosa al descongelar. Si decide congelarla, córtela en porciones, congélelas individualmente sobre papel de hornear y luego guárdelas en un recipiente hermético. Descongele siempre lentamente en el frigorífico durante la noche. Sírvala fría y no la recaliente.
La tarta marida a la perfección con un té rooibos sudafricano bien cargado o con un vino blanco semiseco y ligero como un Chenin Blanc del Cabo Occidental. Para una ocasión más festiva, sirva una copita de brandy o licor Amarula, que realza directamente los aromas de las frutas maceradas. Este postre brilla especialmente en almuerzos dominicales, días de fiesta o como colofón espectacular de un braai, la tradicional parrillada sudafricana.