Muffins americanos de arándanos con costra de canela
Estos clásicos muffins americanos de arándanos con su crujiente costra de canela son el comienzo perfecto del día. Jugosos, repletos de arándanos y con un irresistible aroma a canela.
Estos clásicos muffins americanos de arándanos con su crujiente costra de canela son el comienzo perfecto del día. Jugosos, repletos de arándanos y con un irresistible aroma a canela.

Estos auténticos muffins americanos de arándanos con costra de canela son un verdadero clásico de la repostería estadounidense. Originarios de los estados de Nueva Inglaterra, donde los arándanos silvestres crecen en abundancia, encarnan el espíritu del desayuno americano. La costra de canela aporta a unos muffins ya de por sí jugosos una textura maravillosamente crujiente y un aroma especiado. Con su miga esponjosa y aireada y los arándanos que se encuentran en cada mordisco, estos muffins son el acompañamiento perfecto para el café de la mañana o como merienda dulce a cualquier hora.
Sí, los arándanos congelados funcionan perfectamente. Úsalos directamente sin descongelar para evitar que tiñan la masa.
Procura no mezclar la masa en exceso y respetar el tiempo de horneado. La masa debe integrarse justo hasta que no queden partes secas visibles, aunque tenga algún grumo.
Los muffins están listos cuando tienen un color dorado y al insertar un palillo en el centro este sale limpio o con alguna miga húmeda suelta.
Los muffins de arándanos forman parte de la tradición repostera americana y tienen su origen en Nueva Inglaterra, donde los arándanos silvestres se recolectan desde hace siglos. El muffin americano clásico —esponjoso, de preparación rápida y con costra crujiente— se consolidó como forma propia de pan rápido a lo largo del siglo XIX. La combinación con crumble de canela es una variante muy extendida, especialmente popular en los diners y panaderías de la costa este hasta el día de hoy.
Una vez completamente fríos, los muffins se conservan en una lata hermética a temperatura ambiente durante 2 días; después empiezan a humedecerse. En el frigorífico duran hasta 4 días, aunque la costra pierde algo de crujiente. Para congelarlos, envolver cada uno individualmente en film transparente y guardarlos en una bolsa de congelación hasta 2 meses. Recalentar en el horno a 160 °C durante unos 8-10 minutos para recuperar el crujiente de la costra; el microondas es más rápido, pero la deja blanda.
En el desayuno combinan a la perfección con un café de filtro potente o un café con leche, ya que el toque de canela armoniza muy bien con los aromas tostados. Para un brunch tranquilo se pueden acompañar de fruta fresca y yogur griego. A media tarde funcionan igual de bien con té negro o chai. Para una presentación más festiva, se pueden servir con nata montada ligeramente azucarada o una cucharada de mascarpone.