Receta de Pastel de Zanahoria Etíope – Dabo Karot
Descubre el Dabo Karot, el tradicional pastel de zanahoria etíope con especias berbere y miel. Este delicioso dulce combina la dulzura de las zanahorias con los cálidos aromas de Etiopía.
Descubre el Dabo Karot, el tradicional pastel de zanahoria etíope con especias berbere y miel. Este delicioso dulce combina la dulzura de las zanahorias con los cálidos aromas de Etiopía.

El Dabo Karot es un pastel de zanahoria etíope tradicional que une la dulce terrosidad de las zanahorias con las especias características de Etiopía. A diferencia de los bizcochos de zanahoria occidentales, este se elabora con especias berbere, miel etíope y harina de teff, lo que le otorga un sabor único entre especiado y dulce. En la cultura etíope, el Dabo Karot se sirve habitualmente en ocasiones especiales y festividades religiosas. Las zanahorias simbolizan la fertilidad y la prosperidad, mientras que las especias representan el calor y la comunidad. Este jugoso pastel no solo es delicioso, sino también nutritivo, y refleja el refinado arte de la repostería etíope.
La harina de teff y el berbere están disponibles en tiendas de alimentación etíopes, herbolarios ecológicos o en línea. Si no los encuentras, puedes preparar el berbere casero mezclando chile, pimentón, jengibre, cardamomo y otras especias.
Sí, puedes sustituir el Niter Kibbeh por ghee o mantequilla derretida. El sabor característicamente etíope quedará algo más suave, pero el pastel seguirá saliendo perfecto.
El pastel está listo cuando se separa de los bordes del molde, la superficie está dorada y un palillo insertado en el centro sale limpio. Al presionar suavemente la superficie con el dedo, debe recuperar su forma.
El pan dulce y los pasteles tienen una larga tradición en Etiopía bajo el término genérico ‘Dabo’, que designa el pan en sentido amplio, aunque también se emplea para referirse a productos de repostería festivos. La combinación con zanahorias y la característica mezcla de especias berbere es una interpretación más moderna que une la influencia de tradiciones reposteras internacionales con ingredientes y aromas etíopes. El teff, cultivado desde hace milenios en las tierras altas etíopes, aporta al pastel su leve nota terrosa y lo vincula con la identidad culinaria del país.
A temperatura ambiente, bajo una campana para pasteles, se conserva 1-2 días; gracias al contenido en miel se mantiene agradablemente jugoso. En el frigorífico, bien tapado o en un recipiente hermético, aguanta hasta 5 días; sácalo un rato antes de servir para que alcance la temperatura ambiente. Para congelarlo, envuelve las porciones individualmente en film transparente, introdúcelas en una bolsa para congelar y guárdalas hasta 2 meses; descongela lentamente en el frigorífico o a temperatura ambiente, nunca en el microondas, ya que resecaría el pastel.
Tradicionalmente, el mejor acompañamiento es el Buna etíope (café, idealmente preparado en la ceremonia tradicional): la amargor del café equilibra de maravilla la dulzura y el punto especiado del pastel. También combinan muy bien un té de jengibre intenso o un té negro suave con cardamomo. Como postre tras un menú etíope con injera y guisos wot, el pastel cierra la comida con elegancia; pero resulta igualmente perfecto como bizcocho de media tarde para sorprender a los invitados con algo diferente.