Receta de Baba de Camelo – Postre portugués fácil
El Baba de Camelo es un cremoso postre portugués que enamora por su textura aterciopelada y su dulce sabor. Esta receta tradicional sale perfecta siempre y sabe igual que en Portugal.
El Baba de Camelo es un cremoso postre portugués que enamora por su textura aterciopelada y su dulce sabor. Esta receta tradicional sale perfecta siempre y sabe igual que en Portugal.

El Baba de Camelo, traducido como «saliva de camello», es uno de los postres más queridos de Portugal y debe su nombre a su textura cremosa y sedosa. Este postre tradicional es originario de la región de Lisboa y lleva generaciones conquistando paladares gracias a su sencilla elaboración y su sabor inigualable. La combinación de huevos, leche condensada y un toque de canela convierte este postre en un auténtico placer para el paladar. En Portugal se sirve con gusto en ocasiones especiales, pero también como broche dulce de una comida familiar. Con muy pocos ingredientes y algo de paciencia, podrás preparar este auténtico postre portugués fácilmente en casa.
El baño maría es fundamental para lograr un calor suave y uniforme. Sin él, la crema puede cortarse o cuajar de manera desigual.
La crema está lista cuando al insertar un cuchillo este sale limpio y el centro tiembla ligeramente. Terminará de cuajar al enfriarse.
Sí, aunque el caramelo es característico del Baba de Camelo y le aporta su sabor distintivo. Sin él, quedaría como un simple flan o pudín.
El Baba de Camelo, literalmente «saliva de camello», es un postre portugués clásico cuyo origen se remonta a la centenaria tradición de la repostería conventual de Portugal, donde las yemas de huevo y el azúcar eran los protagonistas indiscutibles. La leche condensada se incorporó a la receta con su disponibilidad industrial en el siglo XX, sustituyendo o complementando el azúcar tradicional, y es precisamente ella quien otorga a la crema su característica untuosidad. Hoy en día, este postre es imprescindible en los restaurantes portugueses y en las celebraciones familiares.
En el frigorífico, el Baba de Camelo se conserva hasta 3 días en sus moldes tapados o bien envuelto herméticamente. Se puede congelar, aunque la textura cremosa se resiente notablemente; al descongelarlo, la crema puede quedar algo acuosa, por lo que solo se recomienda como último recurso. No es necesario calentarlo, ni aconsejable; este postre se sirve frío.
El Baba de Camelo marida a la perfección con un café espresso bien cargado o una copa de Moscatel de Setúbal, ambos aliguan la intensidad dulce del postre. Como acompañamiento, basta con una galleta de mantequilla o unas bayas frescas para refrescar el paladar. Es un postre ideal para cenas con invitados y comidas familiares festivas, ya que se puede preparar con antelación y espera en el frigorífico hasta el momento de servir.