Receta de Bagels – Bagels crujientes y tiernos caseros (Veganos)
¡Estos bagels veganos caseros te van a enamorar! Con su corteza crujiente y su miga tierna, son el desayuno perfecto. Totalmente vegetal, más fácil de lo que crees y delicioso.
¡Estos bagels veganos caseros te van a enamorar! Con su corteza crujiente y su miga tierna, son el desayuno perfecto. Totalmente vegetal, más fácil de lo que crees y delicioso.

Los bagels son mucho más que una simple moda: son un pedazo de historia culinaria de Nueva York que ha conquistado nuestras cocinas. Estos panecillos de masa fermentada en forma de rosca cautivan por su textura única: crujientes por fuera, suaves y elásticos por dentro. El secreto está en el tradicional hervido previo al horneado, que le da a cada bagel su característica corteza. Con esta receta vegana probada y refinada, conseguirás unos bagels auténticos completamente sin ingredientes de origen animal que harían envidia a cualquier panadero. Ya sea con queso crema vegetal o como base para un sándwich, los bagels veganos caseros son un auténtico placer para quienes disfrutan comiendo de forma consciente.
Hervir los bagels en agua con sirope les da su característica textura elástica y garantiza una corteza brillante y crujiente. Es un paso tradicional que distingue al bagel del pan normal, también en su versión vegana.
La leche de soja, la leche de avena o una mezcla de sirope de arce con agua son perfectas para pintar los bagels. Aportan un bonito color dorado y un acabado brillante.
La mayoría de las levaduras secas de panadería son veganas, ya que se obtienen de hongos unicelulares. La levadura fresca también suele serlo, aunque siempre conviene revisar la lista de ingredientes.
Los bagels tienen su origen en la cocina judía asquenazí de Europa del Este, probablemente en Polonia o las regiones vecinas, y llegaron a Estados Unidos con las oleadas de inmigrantes judíos a finales del siglo XIX y principios del XX. En la ciudad de Nueva York se convirtieron en un icono de la cultura urbana, especialmente en el Lower East Side. El característico hervido en agua antes del horneado no es un truco, sino el corazón del bagel auténtico: es lo que le da su miga densa y elástica y su brillante corteza.
Los bagels completamente fríos se conservan en un recipiente o bolsa herméticos a temperatura ambiente durante 1-2 días, o en el frigorífico hasta 4 días, aunque allí tienden a resecarse antes. Para congelar, córtalos por la mitad, guárdalos en bolsas para congelador y consérvales hasta 2 meses. Puedes tostarlos directamente desde el congelador en la tostadora o en el horno a 180 °C unos 8-10 minutos; así saben casi recién hechos.
Bien untados, los bagels combinan de maravilla con queso crema vegano, aguacate, rodajas de tomate y hierbas frescas. Para un desayuno más contundente, pruébalos con hummus, verduras a la plancha o una generosa capa de crema de almendras con rodajas de plátano. Para beber, un buen café de filtro o un té negro cargado son la pareja ideal: sus aromas complementan perfectamente la miga densa y ligeramente malteada. Los bagels son perfectos tanto para un tranquilo desayuno dominical como para un bufé de brunch informal con amigos.