Receta de Blinis – Tortitas Rusas Esponjosas Caseras
Estos delicados blinis rusos son el acompañamiento perfecto para ocasiones especiales. Con nuestra sencilla receta te quedarán unas tortitas de levadura finísimas y sin fallos.
Estos delicados blinis rusos son el acompañamiento perfecto para ocasiones especiales. Con nuestra sencilla receta te quedarán unas tortitas de levadura finísimas y sin fallos.

Los blinis son mucho más que unas simples tortitas: son un pedacito de cultura rusa en el plato. Estas delicadas tortitas de levadura, ligeramente esponjosas, tienen una tradición centenaria y se sirven de forma tradicional durante la Máslenitsa (la Semana de la Mantequilla) justo antes de la Cuaresma. A diferencia de las tortitas convencionales, la levadura hace que la masa sea especialmente ligera y le da a los blinis su característico sabor ligeramente ácido. Ya sea en versión salada con crema agria, salmón y caviar, o en versión dulce con miel y frutos del bosque, los blinis son versátiles y siempre un placer. Con nuestra receta auténtica llevarás un poco de la hospitalidad rusa a tu cocina.
Sí, usa 3 g de levadura seca en lugar de 7 g de levadura fresca. Mézclala directamente con la harina y después añade la leche tibia.
Asegúrate de que la levadura esté fresca y de que la masa tenga tiempo suficiente para fermentar. Las claras deben montarse a punto de nieve firme e incorporarse con movimientos envolventes, sin batir.
La masa debe ser fluida y caer del cucharón fácilmente, pero sin ser aguada. Tiene que extenderse sola por la sartén con un ligero movimiento circular.
Los blinis se cuentan entre los platos más antiguos de la cocina rusa y tienen su origen en la tradición culinaria eslava oriental. Clásicamente se preparaban para la festividad de la Máslenitsa, la fiesta eslava de la primavera previa a la Cuaresma, en la que la tortita redonda y dorada simboliza el sol. Con el tiempo, los blinis evolucionaron de ser un plato popular sencillo a convertirse en un manjar de celebración que todavía hoy se sirve en ocasiones especiales en Rusia, Ucrania y Bielorrusia.
Los blinis ya hechos se conservan perfectamente en el frigorífico durante 2-3 días, apilados y cubiertos con film transparente. Para congelarlos, apila los blinis fríos con papel de horno entre cada capa y guárdalos en una bolsa para congelador hasta 2 meses. Para calentarlos, lo mejor es hacerlo en una sartén seca a fuego medio durante 1-2 minutos por lado, o brevemente en el microondas cubiertos con un paño húmedo, así quedan blandos y no se resecan.
El acompañamiento clásico son la crema agria y el salmón ahumado; para una versión más festiva, se añade caviar de trucha o caviar de esturión. En versión dulce combinan a la perfección con mermelada, miel o frutos del bosque frescos. Para beber, maridan muy bien un vino blanco seco bien frío, una copa de cava o un té caliente al estilo ruso. Los blinis son perfectos tanto para un desayuno tardío de fin de semana como para una elegante entrada cuando tienes invitados.