Sopa Albanesa de Pepino y Yogur – Receta Refrescante
Esta tradicional sopa albanesa de pepino y yogur es el refresco perfecto para los días calurosos de verano. Cremosa, ligera y llena de aromas mediterráneos: un clásico de la cocina balcánica.
Esta tradicional sopa albanesa de pepino y yogur es el refresco perfecto para los días calurosos de verano. Cremosa, ligera y llena de aromas mediterráneos: un clásico de la cocina balcánica.

La sopa albanesa de pepino y yogur, conocida como ‘Supë me kastravec dhe kos’, es un auténtico tesoro de la cocina balcánica. Esta refrescante sopa fría combina la ligereza de los pepinos frescos con la cremosidad del yogur albanés tradicional. Especialmente durante los cálidos meses de verano, es un plato muy apreciado que se sirve tanto como entrante como plato principal ligero. La combinación de eneldo, ajo y aceite de oliva le aporta ese característico sabor mediterráneo tan propio de la cocina albanesa. Con su sencilla elaboración y sus ingredientes saludables, es un ejemplo perfecto de la tradición culinaria albanesa: honesta, nutritiva y arraigada en el territorio.
Sí, el yogur griego o el yogur turco son buenas alternativas. Lo importante es que el yogur sea espeso y no demasiado ácido.
Bien tapada, la sopa se conserva 2-3 días en el frigorífico. Antes de servirla, remuévala bien, ya que los ingredientes pueden haberse separado.
Tradicionalmente esta sopa albanesa se sirve fría. Si desea calentarla, hágalo a fuego muy suave, ya que el yogur puede cortarse con el calor.
Las sopas frías de yogur tienen una larga tradición en Albania y en los Balcanes como plato veraniego refrescante. La versión albanesa se asemeja al tzatziki griego y al cacık turco, aunque es más líquida y se sirve como entrante independiente o plato ligero. El yogur fue durante siglos un alimento básico en la región, y la combinación con pepino, ajo y hierbas aromáticas surgió con toda naturalidad de lo que abundaba en verano.
En el frigorífico, la sopa se conserva tapada 1-2 días; pasado ese tiempo, el agua del pepino la va diluyendo progresivamente y el ajo se vuelve más dominante. No se recomienda congelarla, ya que el yogur se corta al descongelar y la textura queda arruinada. La sopa se sirve fría y no necesita calentarse: sírvala directamente del frigorífico en cuencos bien fríos.
La sopa marida a la perfección con pan blanco fresco o pan de pita para mojar. Como entrante, sienta muy bien antes de cordero a la brasa, pollo asado o burek albanés. Para beber, van bien un vaso de agua mineral con limón, un vino blanco ligero como el Pinot Grigio o un ayran para quienes prefieran un toque auténticamente balcánico. En verano es ideal como almuerzo ligero por sí sola: con buen pan no hace falta nada más.