Sopa de alubias griega – Fasolada clásica
La Fasolada es el plato nacional de Grecia: una sopa de alubias cremosa y reconfortante, llena de sabor. Esta versión tradicional calienta el cuerpo y el alma en los días más fríos.
La Fasolada es el plato nacional de Grecia: una sopa de alubias cremosa y reconfortante, llena de sabor. Esta versión tradicional calienta el cuerpo y el alma en los días más fríos.

La Fasolada está considerada el plato nacional de Grecia y es mucho más que una simple sopa de alubias. Este plato tradicional une la sencillez de la cocina griega con los intensos aromas del aceite de oliva, el tomate y las hierbas aromáticas. Desde la antigüedad, este guiso ha alimentado al pueblo griego, especialmente durante la Cuaresma ortodoxa. La textura cremosa se logra de forma natural gracias a la cocción prolongada de las alubias blancas, mientras que las verduras frescas aportan frescor y nutrientes. Con esta receta auténtica, llevará un pedazo de la tradición griega directamente a su mesa.
Sí, 3 botes (de 400g cada uno) de alubias escurridas y enjuagadas reducen el tiempo de cocción a unos 20 minutos y eliminan el paso del remojo.
En el frigorífico se conserva 3-4 días tapada, y se puede congelar sin problema hasta 3 meses.
Chafe más alubias con un tenedor o triture una parte de la sopa con el minipimer. Dejarla cocer más tiempo a fuego lento también ayuda mucho.
La Fasolada está considerada el plato nacional de Grecia y tiene sus raíces en la cocina humilde de la Grecia rural, donde las legumbres fueron durante siglos el alimento básico más importante para las clases populares. La sopa era tradicionalmente un plato de ayuno de la Iglesia ortodoxa griega, ya que no lleva ningún producto de origen animal. Hoy en día su popularidad va mucho más allá de los días de abstinencia y está presente en los hogares griegos durante todo el año.
En el frigorífico, la Fasolada se conserva tapada 3-4 días y los sabores mejoran con cada jornada. Para congelarla, dejar enfriar completamente y guardar en recipientes individuales hasta 3 meses. Al recalentar, hacerlo a fuego medio en un cazo, añadiendo un poco de agua o caldo, ya que las alubias absorben el líquido durante el reposo.
La Fasolada no necesita mucho más: un buen trozo de pan rústico blanco o de pita para mojar es la acompañamiento clásico por excelencia. Una ensalada griega sencilla con feta y aceitunas aporta frescor y acidez al conjunto. Para beber, un vino tinto griego ligero como un Agiorgitiko o simplemente agua con un chorrito de limón son opciones ideales. El plato es perfecto para una cena familiar tranquila entre semana, pero también como reconfortante plato festivo para compartir en buena compañía.